El microneedling facial, también llamado micropunción, es una técnica mínimamente invasiva que crea microperforaciones controladas en la piel con agujas muy finas.
Ese estímulo activa su reparación natural y la formación de colágeno nuevo, y abre microcanales por los que los activos penetran en capas más profundas. Está indicado para pieles con textura irregular, poros dilatados, marcas leves de acné, líneas finas o tono apagado.
Lo habitual es plantear varias sesiones con semanas de margen, para que la piel se regenere entre una y otra.