¿Alguna vez te has preguntado por qué una crema que le funciona de maravilla a tu amiga parece empeorar tu cutis? La respuesta es simple: cada piel es un mundo. Para lograr una rutina de cuidado de la piel verdaderamente efectiva, el primer paso es esencial: identificar correctamente tu tipo de piel.
En Natalia Gómez, centro de estética en Barakaldo, sabemos que este diagnóstico es imprescindible para desbloquear tu mejor versión. Sigue leyendo para descubrir los secretos de tu piel.
Piel normal: el equilibrio ideal
La piel normal se caracteriza por un equilibrio perfecto entre grasa e hidratación. Su textura es suave, los poros son apenas visibles y rara vez experimenta sensibilidad o imperfecciones. Si tu piel se siente confortable la mayor parte del tiempo, sin brillo excesivo ni sensación de tirantez, es probable que tengas este tipo de piel. La clave de su cuidado es mantener el equilibrio con productos suaves y protectores.
Piel seca: necesita hidratación profunda
Si tu piel se siente a menudo tirante, áspera o descamada, sobre todo después de la limpieza, es probable que tengas piel seca. Este tipo de piel produce menos sebo de lo necesario, lo que significa que carece de lípidos para retener la humedad. Esto puede hacer que las líneas de expresión sean más notorias. El objetivo principal de tu rutina debe ser reponer la barrera lipídica con cremas ricas y aceites nutritivos.
Piel grasa: control del brillo
La piel grasa se identifica fácilmente por un brillo constante y una tendencia a tener poros visibles y dilatados, especialmente en la zona T (frente, nariz y barbilla). Esta sobreproducción de sebo la hace propensa a los puntos negros y el acné. No obstante, el sebo extra también tiene un lado positivo: ayuda a mantener la piel más elástica y a retardar la aparición de arrugas. El foco debe estar en la limpieza profunda y el uso de texturas ligeras y no comedogénicas.
Piel mixta: dos zonas, dos necesidades
¿Tienes brillo en la frente y la nariz, pero sequedad en las mejillas? Entonces tienes piel mixta, el tipo de piel más común. Requiere un enfoque de cuidado "zonificado": tratar la zona T con productos que regulen el sebo y minimicen los poros, y la zona U (mejillas y mandíbula) con productos más hidratantes. El secreto es elegir productos inteligentes que equilibren sin resecar.
Obtén un diagnóstico personalizado en nuestro salón de belleza en Barakaldo
Ahora que tienes una idea de tu tipo de piel, es el momento de pasar a la acción. En Natalia Gómez no solo te ayudamos a confirmar tu diagnóstico, sino que diseñamos un protocolo de tratamiento y una rutina en casa exclusivos para ti.
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